Objetivo 2017: reducir el estrés y la ansiedad

February 20, 2017

Si estás preparando tu lista de propósitos para el año nuevo, hay uno que es básico para mejorar tu calidad de vida: reducir el estrés y la ansiedad. ¿Te apuntas?

 

Se acerca el año nuevo y con él la lista de buenos propósitos que siempre lo preceden: hacer ejercicio, dejar de fumar, perder peso, estudiar algo nuevo… Todos son importantes, pero hay uno, que puede estar afectando a nuestra salud general, y suele ser el gran olvidado; reducir el estrés y la ansiedad. Te contamos por qué es necesario y cómo lograrlo este 2017.

Estrés y ansiedad, de lo normal a lo patológico

El estrés moderado es algo habitual, nos activa y nos ayuda a reaccionar ante diversas circunstancias de la vida, pero cuando la demanda supera nuestras capacidades (o sentimos que las supera) se convierte en una sobrecarga con la que no es fácil convivir.

La ansiedad es una respuesta de anticipación ante posibles amenazas. Una reacción de alerta a algo que puede ocurrir, que al igual que el estrés, contribuye a que estemos preparados. Esta respuesta puede ser normal o desproporcionada, causando una angustia y miedo constantes ante una causa inexistente o un peligro difícil de identificar. Si sentirnos nerviosos, preocupados o ansiosos se ha convertido en nuestra rutina, debemos hacer lo posible por cambiarla.

Por qué es tan importante reducir el estrés y la ansiedad

Como ya comentamos en su día, el estrés continuado además de provocar síntomas físicos, como el insomnio o el dolor de cabeza, tiene también consecuencias negativas para nuestro organismo: contracturas, bruxismo, infecciones, sobrepeso o mayor riesgo de infarto son solo algunas de ellas.

El estrés altera nuestro sistema inmunológico, nervioso y endocrino, pudiendo causar enfermedades físicas y psíquicas, como los trastornos de ansiedad o el cansancio crónico. Además aumenta el riesgo de realizar conductas nocivas para nuestra salud como abusar del tabaco y el alcohol, o comer de forma compulsiva.

La ansiedad produce sensaciones de pérdida de control, malestar, tensión y angustia. A ellas se suma la percepción de síntomas fisiológicos que alteran la frecuencia cardíaca, la respiración, la sudoración, la digestión o incluso la temperatura corporal. Es una afección que puede llegar a impedirnos trabajar y llevar una vida normal.

 

¿Qué se puede hacer para reducir e